Mientras que la tarea básica del liderazgo de la iglesia es enseñar sana doctrina y explicar cómo aplicarla, la tarea básica de los miembros de la iglesia es estar llenos del Espíritu Santo según van aprendiendo la doctrina y luego aplicar a sus vidas lo que van aprendiendo. La congregación es el objeto del ministerio de los líderes. El plan del Señor para la iglesia por John MacArthur, página 95.
¿Usted es parte de una iglesia local? Entonces usted es parte de la congregación. Como parte de la congregación nosotros tenemos la responsabilidad de someternos a las enseñanzas que nuestro Señor Jesucristo da por medio de los pastores-maestros, líderes o diáconos que tienen el encargo de hacernos crecer como cuerpo que somos de Cristo (Ef 4:11-12), por lo cual, debemos de seguir su enseñanza si la enseñanza es sana y de acuerdo a la Biblia en todos los aspectos; y Dios nos provee a éstos hombres para comprender la enseñanza teórica y práctica de Las Sagradas Escrituras.
Ahora, puede surgir la pregunta, "si el papel de los líderes es hacer a la congregación crecer y capacitarlos, ¿para qué estamos siendo capacitados, y por qué es necesario que crezcamos? El resultado de nuestra instrucción teológica y práctica de Las Escrituras es la obra del ministerio (Ef 4:12a), para asimismo edificar, o hacer crecer el cuerpo de Cristo, que es la iglesia (Ef 4:12b; Col 1:18a), hasta llegar a la cima colosal de la estatura de un varón perfecto en la unidad de la fe y en conocimiento del Hijo de Dios (Ef 4:13; Ef 4:1-16).
¿Qué sucede si los líderes "establecidos por Dios" son deficientes en su tarea? Es claro que a ésta respuesta existen dos tragedias que suceden en las iglesias de hoy:
1) Se convierte el púlpito en un arma para el dictador (pastor deficiente). Sea que consciente o inconscientemente esto pase, es una realidad en las iglesias de hoy. Vemos que los púlpitos de hoy sólo son conductos por los cuales un pastor expresa sus ideas y llena las almas de los oyentes de tal forma.
2) La iglesia se refleja como un cuerpo desnutrido. Debido a que su alimento son las ideas con "bases bíblicas" de un ser humano, es fácil deducir que las vidas de los oyentes no sean vidas arrepentidas, o la vida de los creyentes sean vidas nutridas por la Palabra de Dios (Mt 4:4), dice que "no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" no dice "de la boca del predicador", ni tampoco, "de las ideas del maestro" sino que dice "de la boca de Dios". Si el líder propaga sus propias ideas acerca del cristianismo con "bases bíblicas" la iglesia no se alimentará, ni crecerá, ni llegará a la unidad de la fe, ni la unidad del conocimiento del Hijo de Dios...recibirá un vil placebo para saciar su antojo...
Tomando en cuenta que ésta es la razón por la cual somos capacitados, y por el cual son puestos tales pilares (predicadores, evangelistas, pastores-maestros) que surgen de la congregación del Señor Jesús para hacernos crecer, déjenme dirigir su ojos a la obra de ministerio, que es un servicio a favor de Dios o de los hombres, con el fin de glorificar a Dios en todo aspecto.
La congregación, por lo tanto, se puede dividir en dos considerando los géneros: los hombres y las mujeres, asimismo con los ministerios que pueden ejercer.
LOS HOMBRES
Los hombres tienen dos cosas que hacer para dar buen testimonio no solo de la iglesia, sino del Señor que la estableció:
1) Ser buenos administradores de su casa (1 Ti 5:8). El hombre es el proveedor de su casa y éste es su deber básico; si no puede mostrar ante el hombre impío, no creyentes del Señor, la manera responsable de administrar y gobernar su casa, no sólo es mal visto ante sus ojos, sino que también por nuestra mal administración de nuestras casas, es blasfemado el nombre de Dios por ellos y de ésta manera deshonras a Dios, ¡Que terrible suceso!
2) Ser buenos empleados (1 Ti 6:1,2; Tito 2:9-10; 2:2,6-8). Es necesario que como hombres, cumplamos nuestros deberes a nuestra propia casa; pero, es de igual importancia la actitud con la que nosotros ejercemos nuestro servicio ante alguien que tiene dominio sobre nosotros (jefe-empleado). Acuérdense de lo que dice el apóstol Pablo en 2 Ts 3:7-12; ésta reprensión va igualmente para cualquier hombre de trabajo.
¿Y qué si se presenta un jefe cristiano? Como dice 1 Timoteo 6:2, uno debe servir a tal jefe (amo) mejor, no flojeando considerando su bondad, sino sabiendo que es hermano de la fe, servirle con mayor gozo y servicio, puesto que es de la familia de la fe.
LAS MUJERES
Es relevante resaltar los puntos que éste pasaje enfatiza acerca de la mujer, en relación con la congregación eclesiástica:
1) En su vestimenta. (1 Ti 2:9a).
No hay una regla general para la vestimenta que una mujer debe llevar a la iglesia, solamente dice que su vestimenta sea con "pudor y con modestia". La mujer no va a exhibir ninguna parte de su cuerpo, donde unos podrían perder el objetivo por el cual van a la asamblea de los santos, que es el glorificar y adorar a nuestro Dios.
2) En su peinado. (1 Ti 2:9b).
En el contexto de éste pasaje, nos podemos ir a ésta expresión de "peinados ostentosos", y pensar que eran peinados extravagantes; pudo haber sido así, pero lo que el apóstol Pablo quiere resaltar es que algunas de las mujeres de la alta sociedad, poseían pendientes y perlas, con las cuales, adornaban sus peinados para que aquellas joyas preciosas brillaran y dieran presentación a su cabellera. Mas, como en el punto pasado, no es el objetivo el exhibir la belleza exterior, sino la interior, la cual glorifica a Dios.
3) En su sustitución de la vanidad de su presentación exterior por la interior: las buenas obras (1 Ti 2:10).
Es hermoso como desarrolla las palabras el apóstol Pablo a Timoteo en referencia a la mujer; ya que en vez de una exhibición externa de su cuerpo y de su belleza, el apóstol nos dice que la verdadera belleza de la mujer está en las buenas obras que lleva a cabo el Espíritu Santo en su interior. En realidad, la verdadera belleza se encuentra en el destello que la mujer refleja de nuestro Señor Jesucristo. Por lo cual, la mujer debe buscar la verdadera belleza en el adorno precioso de las buenas obras, y debe dedicar mas su tiempo en ésa belleza que en la que se hace en su belleza exterior...
4) En su sujeción en la iglesia. (1 Ti 2:11,12).
¿Una mujer tiene la autoridad de Dios para predicar? La respuesta es negativa, pues ése ministerio Dios lo encargó al hombre como lo vemos a través de los Evangelios, y a través del libro de los Hechos de los Apóstoles; Dios designo apóstoles, profetas, y no tenemos referencia a una mujer que predique ante la congregación...La mujer sólo puede ejercer autoridad sobre otras mujeres, mas no en una enseñanza pública.
5) En el uso de sus palabras (Tito 2:3).
Es necesario que las mujeres no sean "calumniadoras" o sea "chismosas", debido a que muchas de las mujeres ancianas tenían o tienen la tendencia de participar en la corrupción de un rumor, como se veía en aquellos días y como hasta los días de hoy se ha convertido en una imagen común de una mujer avanzada en edad. Por lo tanto, la mujer anciana debe mantenerse alejada de los rumores y los chismes; antes de ésto, debe dedicarse al cuidado y a la instrucción de otras mujeres que necesitan de su instrucción bíblica y sabia, pues éste es su papel dentro de la iglesia de Cristo.
Para concluir, voy a dejarle las palabras a nuestro Hno. John MacArthur que cierra de manera satisfactoria éste tema:
